Cuándo pixelar caras en fotos: privacidad, menores y consentimiento
Pixelar una cara no debería ser un gesto automático, pero sí una medida útil cuando vas a publicar una imagen y no necesitas mostrar la identidad de todas las personas que aparecen en ella.
La imagen de una persona es un dato personal
La Agencia Española de Protección de Datos recuerda que una fotografía o un vídeo en el que una persona pueda ser identificada constituye un dato personal. Su difusión en internet debe ser lícita y respetar los derechos de la persona afectada. Además, en España existe una protección específica del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen.
Cuándo conviene plantearse pixelar
- Cuando aparecen menores y la imagen va a publicarse fuera de un entorno estrictamente privado.
- Cuando una asociación, centro educativo, centro de día, entidad social o grupo publica una actividad y no necesita identificar a todas las personas presentes.
- Cuando una persona aparece de fondo o de forma incidental y no sabes si quiere que su imagen quede expuesta en una publicación abierta.
- Cuando la fotografía muestra una situación especialmente sensible, relacionada con salud, vulnerabilidad, asistencia social o cualquier contexto que pueda afectar a la dignidad o intimidad de la persona.
La AEPD señala que los centros y entidades que difunden imágenes de menores deben prestar especial atención a su protección y al consentimiento exigible en cada caso. Publicar una imagen en abierto en una red social no es lo mismo que conservarla para un uso doméstico o interno.
Pixelar no sustituye al consentimiento cuando sea necesario
Ocultar correctamente un rostro puede reducir la posibilidad de identificar a una persona, pero no convierte por sí solo cualquier publicación en lícita. El contexto, otros rasgos visibles, el lugar, la ropa, los nombres o la información que acompaña a la foto también pueden hacer identificable a alguien. Si una organización necesita consentimiento u otra base jurídica para publicar, debe resolver esa cuestión antes de difundir la imagen.
Privacidad también es una cuestión de respeto
No todo se reduce a cumplir una norma. Antes de publicar una fotografía conviene preguntarse si mostrar a esa persona aporta algo necesario. Si no lo aporta, ocultar el rostro puede ser una forma sencilla de reducir exposición y preservar su intimidad, especialmente en actividades sociales, sanitarias, educativas o de apoyo.
Qué método usar
Para una ocultación visual puedes utilizar pixelado o desenfoque. Un mosaico más grueso dificulta más reconocer detalles faciales que uno fino, pero ningún nivel de pixelado debe presentarse como garantía absoluta. Para información especialmente sensible, Rusadix ofrece además bloque opaco, que sustituye directamente esa zona de la copia final.